lunes, 17 de octubre de 2016

PRESENTACIÓN DE LA GUÍA DE BUENAS PRÁCTICAS PARA PARROQUIAS

El pasado viernes 14 de octubre se presentó el libro: "Siguiendo la Laudato si’: Sugerencias para la conversión ecológica de las parroquias católicas", preparado en el marco de la actividad de la cátedra. En el acto intervinieron el párroco D. José Aurelio Martín Jiménez (Iglesia parroquial de la Concepción de Nuestra Señora), Dña. María Ángeles Martín (Universidad Rey Juan Carlos), D. Juan de Dios Larrú (Universidad Eclesiástica San Dámaso) y  D. Emilio Chuvieco director de la cátedra de ética ambiental.

Se trata de una aportación a la tarea de conversión ecológica que nos proponía el papa Francisco en su encíclica Laudato si', publicada el pasado año. Para el Papa, "La cultura ecológica no se puede reducir a una serie de respuestas urgentes y parciales a los problemas que van apareciendo en torno a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a la contaminación. Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático” (n. 111).

Hay muchos ámbitos donde puede ponerse en práctica esa mirada distinta, pero para los católicos uno muy singular es el de las parroquias, donde la mayor parte de los católicos se reúnen y reciben los sacramentos y la instrucción religiosa.

El texto presentado el pasado viernes pretende sugerir ideas para concretar esa nueva toma de conciencia sobre los problemas ambientales, enmarcándolos en un redescubrimiento de la Teología de la Creación, tan propia del cristianismo. Presenta el marco teológico de la conversión ecológica, algunas sugerencias sobre actividades parroquiales que pueden ayudar a redescubrir el valor espiritual de la naturaleza, y una guía de buenas prácticas ambientales, que puede ayudar a los párrocos a buscar una mayor excelencia ambiental en la gestión del edificio o de sus actividades.

En este trabajo se comentan algunas medidas de eficiencia energética, que pueden facilitar una generación o uso más ambiental de la energía, en la iluminación o la climatización de los templos. Se revisan otras medidas en la gestión del agua, de los consumibles, los materiales de construcción, los jardines o el tratamiento de los residuos. Así mismo, se anima a las comunidades parroquiales a que se proponen metas concretas que ayuden al ahorro energético, al mayor uso de las energías renovables o de productos con certificación ecológica. Las parroquias son signos visibles del espíritu cristiano, y deberían ser pioneras en una consideración más local de los problemas ambientales, que pueden contribuir a aliviar, además de reforzar las motivaciones morales que nos permitan relacionarnos más amablemente con la naturaleza. Como indica la encíclica:

“Todas las comunidades cristianas tienen un rol importante que cumplir en esta educación. Espero también que en nuestros seminarios y casas religiosas de formación se eduque para una austeridad responsable, para la contemplación agradecida del mundo, para el cuidado de la fragilidad de los pobres y del ambiente” (Laudato si, n. 214).

Noticias en prensa:

http://www.religionconfidencial.com/catolicos/Editan-medioambientales-conversion-ecologica-parroquias_0_2801719819.html




miércoles, 27 de julio de 2016

RESUMEN DEL CURSO DE VERANO 2016 “VALORES AMBIENTALES. FUNDAMENTOS Y CONSECUENCIAS”

Entre los días 18 y 20 de julio tuvo lugar el cuarto curso de verano organizado por la Cátedra de Ética Ambiental “Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno - Universidad de Alcalá”, que en esta ocasión se celebró en el Centro Nacional de Educación Ambiental (CENEAM), situado en la localidad segoviana de Valsaín.

El seminario llevaba por título “Valores ambientales. Fundamentos y consecuencias”, resumiendo los dos bloques temáticos principales que iban a ser tratados: un primer bloque teórico sobre los fundamentos filosóficos y teológicos de la conservación ambiental, y un segundo bloque más práctico, con ponencias que incluían experiencias reales de conservación ambiental y búsqueda de la sostenibilidad en distintos sectores socioeconómicos. Así mismo, continuamos con el trabajo de casos prácticos sobre ética ambiental, actividad que ya se ha desarrollado en ediciones anteriores del curso y también de la asignatura Ética Ambiental, que se imparte desde esta cátedra en la Universidad de Alcalá.



El curso estaba dirigido tanto a estudiantes de grado y postgrado interesados en cuestiones ambientales, como a profesionales del sector, y contó con hasta 32 alumnos de diversas disciplinas (Biología, Filosofía, Ciencias Ambientales, Ingeniería, Geografía, Historia del Arte, Pedagogía…), así como con profesionales de otras ramas (como Arquitectura y Derecho) y algunos oyentes del Ministerio de Medio Ambiente.

LUNES, 18 DE JULIO DE 2016

La inauguración del curso corrió a cargo del director de la cátedra, D. Emilio Chuvieco, quien presentó a los asistentes las principales líneas de trabajo que se han desarrollado en los últimos años desde esta institución. Posteriormente, el profesor Chuvieco impartió la primera ponencia del seminario, titulada “Ética Ambiental. Razones para la conservación de la naturaleza”, en la que en primer lugar planteó la cuestión de la conservación de la naturaleza en nuestros días, cuando parece que “lo ecológico” está aceptado por todos. Sin embargo, como muestran los datos de algunos estudios (entre los cuales se incluyen los realizados por esta cátedra), las manifestaciones de conocimiento sobre los problemas ambientales no suelen traducirse posteriormente actitudes prácticas hacia la conservación ambiental. A continuación, el ponente reflexionó sobre qué se entiende realmente por naturaleza hoy en día y qué es lo que verdaderamente hay que conservar, planteando a continuación la pregunta del “porqué” y qué actitudes se deben derivar de ello. Finalmente, el profesor Chuvieco realizó una presentación de los casos prácticos que serían estudiados por los alumnos y la metodología de trabajo recomendada.

La segunda sesión del curso llevó por título “Filosofías para el cuidado y preservación de la naturaleza”, y fue conducida por la profesora Carmen Velayos (Universidad de Salamanca). En ella, la ponente analizó la crisis ambiental de las últimas décadas como problema moral, y repasó los principales fundamentos filosóficos relacionados con la conservación de la naturaleza, haciendo hincapié en las nociones de “seguridad” y “cuidado”, proponiendo una conciliación entre las mismas y una actitud de “sobriedad voluntaria” (entendida ésta como reducción del consumo, reutilización, reparación y gobernanza).

Tras el descanso del café tuvo lugar la sesión “Tradiciones espirituales y conservación ambiental”, conducida por el Dr. Josep Maria Mallarach (Unión Internacional de la Conservación de la Naturaleza/Asociación Silene). En ella, el ponente llevó a cabo un repaso general de las principales tradiciones espirituales de la humanidad, tanto orales como escritas (Indigenismo, Hinduismo, Budismo, Cristianismo, Islamismo), deteniéndose en las respuestas que dichas tradiciones pueden aportar a los retos actuales de conservación ambiental a los que nos enfrentamos.
Mallarach destacó las enseñanzas comunes que todas ellas recogen y cuyos preceptos pueden ser de utilidad en la lucha contra la degradación ambiental y el cambio climático, concluyendo que es indispensable una cooperación entre todas las religiones y la ciencia para afrontar el desafío ambiental.

Posteriormente tuvo lugar una sesión de trabajo libre sobre casos prácticos, en la que los alumnos se dividieron en distintos grupos y comenzaron a trabajar en el caso que se les había asignado.
Por la noche tuvo lugar una sesión nocturna de experiencias vivenciales, en la que D. Josep Maria Mallarach nos explicó las características de la vida de los denominados “custodios de la creación”, como por ejemplo los monjes ortodoxos del Monte Athos en Grecia. En este lugar, al igual que en muchos otros gestionados por custodios de distintas tradiciones religiosas, se alcanzan valores de conservación ambiental inmejorables. Así mismo, Mallarach narró sus vivencias con algunas tribus de Norteamérica y nos introdujo en los ritos y plegarias que sus integrantes practican para la conservación de la naturaleza.


MARTES, 19 de julio 2016

Al día siguiente retomamos las ponencias con la sesión titulada “Ética y cumplimiento: la gestión de la responsabilidad ecológica en la industria”, a cargo del Catedrático de Ética de la Universitat Jaume I, Domingo García Marzá. El ponente comenzó explicando algunas nociones básicas sobre ética y ética aplicada, destacando sus potencialidades de cara a la conservación ambiental en distintas dimensiones. Seguidamente se centró en cómo las empresas pueden incorporar una gestión ética que redunde en una actividad productiva más respetuosa ambientalmente, y explicó distintos casos reales en los que su equipo ha trabajado en los últimos años.

En este sentido, destacó que dicha incorporación ética debe ir más allá de la RSC, superando el mero "maquillaje ambiental". Así, al margen de las propias memorias de RSC, Marzá propuso la incorporación de algunas herramientas que pueden contribuir a que la actividad de la empresa sea más ética ambientalmente, como por ejemplo: Códigos Éticos, Comisiones de Ética (con miembros externos a la empresa, como ONG y asociaciones de vecinos), Líneas de Consultas y Denuncias (que son anónimas y tienden a recoger avisos sobre incumplimientos o vulneración de normas ambientales), además de Auditorías Éticas.

La segunda sesión de la mañana llevaba por título “Buenas prácticas ambientales en la actividad agropecuaria” y fue conducida por D. Alberto Navarro (Asturias Sostenible). El ponente comenzó realizando una rápida revisión global de la situación ambiental, con énfasis en la importancia que las actividades agropecuarias tienen en la conservación ambiental y lucha contra el cambio climático (tanto sus puntos positivos como los impactos que pueden provocar si no se realiza una adecuada gestión de las mismas). En esta línea, destacó las amenazas que sufre el sector agropecuario, como por ejemplo la homogeneización, pérdida de variedades de cultivos, etc. A continuación presentó la organización “Asturias Sostenible”, que él mismo coordina, explicándonos los motivos de su creación y sus principales fines, entre los que cabe destacar: la lucha contra el despoblamiento rural, el desprestigio sector primario y la falta de relevo generacional, la falta de asociacionismo y coordinación en el sector, la pérdida identitario-cultural y la pérdida de agrobiodiversidad. Así, Navarro explicó de forma detallada cómo la consecución de estos fines redunda en una mejor conservación ambiental del medio rural.

La siguiente sesión, titulada “Consumo responsable” estuvo conducida por Iñaki Gómez y Alberto Cruz, de las cooperativas Heliconia y Verdeo. Primeramente, los ponentes repasaron los conceptos de “comercio justo”, “agricultura ecológica”, “Kilómetro 0” y “canal corto de comercialización” entre otros, y explicaron los criterios que deben seguirse para la creación de un grupo de consumo responsable, algo que todos podemos hacer en nuestra ciudad, pueblo o barrio: la sostenibilidad ambiental del producto (cercanía, certificación ecológica, compra a productores certificados en entornos degradados, a mercados de custodia del territorio, denominaciones de origen, etc.); la sostenibilidad social (cooperativas, empresas familiares, relación directa con productores, canales de producción más justos y participativos, etc.); sin renunciar a la búsqueda de calidad organoléptica, nutricional y sanitaria del producto, que normalmente en estos canales suele ser muy alta. Los ponentes dirigieron una breve sesión práctica en la que los alumnos discutieron por parejas los criterios de creación de su grupo de consumo.

En segundo lugar, destacaron que no sólo la alimentación puede ser ética y responsable, sino también otras formas de consumo, en telecomunicaciones, banca, energía, ropa, medios de comunicación y multitud de servicios. En definitiva, nuestro consumo en casi cualquier aspecto, realizado de forma responsable, puede contribuir a la conservación ambiental.
Finalmente, los ponentes explicaron con más detalle el mercado de la Custodia del Territorio (CdT) en nuestro país, comenzando por las características de la CdT como modo de gestión del territorio, y sus potencialidades de cara a la conservación ambiental, presentando algunos ejemplos, como la marca registrada de “Custodia Agraria”.

Las sesiones de la tarde comenzaron con la ponencia “Ética ambiental en la administración pública”, a cargo del profesor D. Juan De la Riva (Universidad de Zaragoza). En ella, tras una síntesis de las causas de la problemática ambiental, el ponente tomó como ejemplo los Montes de Valsaín para mostrar cómo la evolución de las distintas visiones en la gestión pública (en este caso, la gestión forestal) ha afectado decisivamente a la conservación ambiental. En este sentido, presentó nuevos métodos que actualmente se están utilizando para alcanzar una gestión sostenible de los bosques. En segundo lugar, el profesor De la Riva reflexionó sobre el tipo de ética que debe aplicarse en la gestión pública en nuestros días, considerando que los problemas ambientales no se pueden solucionar exclusivamente con medidas científico-técnicas.

Por último, el ponente presentó un caso real de mediación y participación pública en un conflicto social: el PORN del Parque Natural de los Valles Occidentales del Pirineo Aragonés, y explicó los orígenes y fines del Consejo de Protección de la Naturaleza de Aragón, un órgano colegiado, consultivo y de participación en materia de protección de la naturaleza y de utilización racional de sus recursos.


La siguiente sesión de la tarde fue conducida por Dña. Gala Fombella (Green Building Council España), y llevó por título “Medir, evaluar y certificar la sostenibilidad en la edificación”. La ponente destacó, entre los distintos desafíos ambientales a los que nos enfrentamos, el de garantizar la habitabilidad sostenible para las personas, ante las predicciones de crecimiento de la población que estiman un mínimo de 10.000 millones de habitantes para finales del siglo XXI. Pero algo no menos importante es que el crecimiento ocurrirá mayormente en los asentamientos urbanos, por lo que en 2050 habrá más personas viviendo en ciudades de las que había en todo el planeta a principios de este siglo. Para poder satisfacer esta demanda, las necesidades de recursos por parte del sector de la construcción crecerán dramáticamente, así como el consumo de energía y las emisiones asociadas. 

Con esto, la ponente presentó a grandes rasgos el impacto que tiene la edificación sobre: territorio, recursos, residuos, movilidad, cambio climático y energía, economía y sociedad, etc. Sin embargo, para cada uno de estos puntos, Fombella explicó las estrategias y soluciones que se pueden adoptar en el camino hacia una edificación sostenible que minimice los impactos negativos (tanto ambientales como sociales). Para ello, puso ejemplos concretos que se dan en nuestro país, como el primer edificio de viviendas con la certificación de edificación sostenible “LEED Platino” en España, promovido por una cooperativa que decidió apostar por la sostenibilidad.

A continuación los alumnos dispusieron de tiempo libre para el trabajo en los casos prácticos y seguidamente tuvieron lugar dos actividades opcionales. En primer lugar, una excursión por la pradera de Valsaín para poder disfrutar de los impresionantes pinares del entorno del río Eresma y, ya después de la cena, un cine-forum con la proyección de la película “Paisajes transformados” de Edward Burtynsky.


MIÉRCOLES 20 de julio de 2016

El último día del curso comenzó con la ponencia “Sistemas de transparencia ecológica: cálculo de la huella de carbono y otras huellas”, impartida por Dña. Elena Pellón de la consultora Solid Forest S.L. En primer lugar, la ponente repasó conceptos como el “Análisis del ciclo de vida” (definición, tipos de análisis, pasos a seguir y su evaluación), para centrarse posteriormente en el estudio y análisis de la “huella ambiental”, la “huella de carbono” y la “huella hídrica”. Así mismo, explicó en qué consisten y cómo se miden otro tipo de indicadores muy conocidos, como la “huella ecológica”. Pellón destacó las ventajas de la utilización de este tipo de medidas para favorecer un cambio de hábitos y actitudes hacia la conservación ambiental.

Seguidamente, D. Federico Velázquez de Castro (presidente de la Asociación Española de Educación Ambiental) impartió la última ponencia del curso, titulada “Educación y ética ambiental”. En ella, el ponente llevó a cabo una síntesis de los principales problemas ambientales tratados en el curso, así como las causas que nos han llevado hasta ellos, para posteriormente realizar una serie de propuestas de cara a revertirlos. En este sentido, manifestó que la educación ambiental no es un capricho, sino una verdadera necesidad en el contexto de crisis ambiental de nuestros días.

Velázquez de Castro puso de relieve tres bloques principales en los que debe residir la actuación que nos lleve a un mayor cuidado de nuestro entorno: el institucional, el social y el personal. Incidió en que la gestión pública institucional es indispensable, pero a ella hay que sumar la dimensión comunitaria y, sobre todo, la dimensión personal. El cambio empieza en el individuo y luego debe trasladarse a las demás dimensiones. Destacó que a veces nos dejamos llevar por modas de consumismo sin sentido y que el individuo debe ser lo suficientemente fuerte para decir NO, y negarse a participar de aquello que es lesivo para la vida y para el medio ambiente. Recordó que es necesaria una mayor participación pública y que la sociedad civil tenga una posición crítica. En esta línea, indicó que la Educación Ambiental tiene esta vocación transformadora de hábitos y actitudes, pero sin dejar de lado los valores, que parecen ser los grandes olvidados de nuestra sociedad. Por ello, resaltó que la ética es hoy más necesaria que nunca.

A continuación tuvo lugar la exposición de los casos prácticos trabajados por los alumnos, divididos en 6 grupos de unas 5 personas. Tres de los grupos trabajaron un caso sobre las implicaciones que tendría en nuestro país la extracción de gas natural mediante Fractura Hidráulica o Fracking, mientras los otros tres estudiaron los dilemas éticos que suponen las granjas de visones para la venta de sus pieles y las consecuencias de las sueltas de estos animales que tuvieron lugar en algunas explotaciones gallegas. Finalmente tuvo lugar la entrega de diplomas y clausura del curso.



lunes, 25 de julio de 2016

Animalismo y ecologismo

Tengo un especial interés por el cine como vehículo de transmisión de valores. Como los temas ambientales me resultan muy cercanos, me gusta ver películas que traten estas cuestiones, estudiar qué mensajes difunden y con qué medios artísticos.
Estaba ayer viendo una de las que recomendaron, The Cove, ganadora de un oscar el mejor documental en 2010, si no leí mal la carátula. La película no me pareció merecedora de tan alta distinción, aunque hay que reconerle una buena fotografía y un guión que pretende estar a medio camino entre un documental convencional sobre animales y una trama más o menos detectivesca.
La cuestión que me dio que pensar es la clasificación de esa película como de interés ambiental. Lógicamente para quien juzga estas cuestiones con cierta distancia, cualquier film que trate algo relacionado con la naturaleza es ambiental, pero me parece que conviene ser un poco más estricto y marcar mejor la frontera entre los problemas ambientales y los relacionados con la defensa de los animales. Aunque ambos suelen identificarse en la terminología cotidiana -quizá influida por los medios de comunicación-, es importante señalar que los grupos animalistas -en defensa de los animales- y los ecologistas -en defensa del medio ambiente- no solo no tienen por qué compartir los mismos intereses, sino que a veces pueden tenerlos enfrentados. Los animalistas defienden un trato compasivo con los animales, aunque se enfocan más en los sintientes (mamíferos principalmente), mientras que los ecologistas se preocupan del mantenimiento de los ecosistemas, de los ciclos de vida, en donde tan importante es un animal con capacidad de sufrir, como cualquier otro (un insecto o un molusco), o como una planta. Para el ecologismo, lo importante es mantener funcionando todos los elementos que conforman un determinado territorio, desde el agua y los minerales hasta todos los seres vivos que lo forman, con especial cuidado para aquellos más vulnerables (en peligro de extinción) o los más vitales (los que regulan más nítidamente el medio). Un animal que no aporta nada al ecosistema, como puede ser uno doméstico o de granja, no tiene interés ambiental, salvo la energía y recursos que consume. Para el animalismo parece que es más importante evitar las corridas de toros que el uso de pesticidas contaminantes, que tienen obviamente mucho más impacto ambiental. Los intereses de ambos grupos pueden coincidir en algunos casos, por ejemplo en la protección de mamíferos en peligro de extinción, pero pueden ser divergentes en otros. Este es el caso de la actitud ante las especies exóticas invasoras, que los grupos ecologistas intentan erradicar, mientras los animalistas las favorecen como cualquier otro animal autóctono.
Volviendo a la película The Cove, nunca la recomendaría como película ambiental, pues no trata un problema ambiental, sino un asunto de ética animal: ¿en qué medida es aceptable la caza de cetáceos y, en concreto, de delfin para exhibirlos en parques acuáticos o comerse su carne? Como requiere una película comercial, hay malos-malísimos (los pescadores y funcionarios japoneses) y buenos-buenísimos (los que pretenden salvar los delfines). Poco más.

Emilio Chuvieco Salinero
Director de la Cátedra de Ética Ambiental "Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno"
LUNES, 25 DE JULIO DE 2016

La contaminación acústica

Hace unas semanas hice un paseo en bicicleta por una vía verde. La mañana era primaveral y el paisaje se vestía para la ocasión, con unos colores y olores maravillosos. Pero la primavera no sólo se manifiesta en la vista y en el olfato, sino también en el oído. Los cantos de los pájaros completan la sinfonía que nos ofrece la naturaleza. Cada estación tiene sus propios sonidos, como bien reflejó Vivaldí, aunque la primavera parece que nos comunica una alegría especial. Recordé otro paseo, hace muchos más años, en un bosque tropical en Venezuela, cuando al caer la tarde paramos el coche por el que nos movíamos en una pista forestal y estuchamos una maravillosa coral formada por voces de mil criaturas que despedían al sol hasta el día siguiente.

Compartían conmigo la vía verde varios caminantes y corredores, sobre todo al paso de alguna población más importante. Me llamó la atención que muchos de ellos iban embutidos en sonidos que  no provenían del entorno natural, sino de sus móviles. Me llamó la atención que pasearan por un ambiente cerrando uno de sus sentidos, perdiéndose así algo tan vital como la forma en que las criaturas se comunican entre sí. Estamos tan acostumbrados al ruido que no apreciamos el sonido; estamos tan familiarizados con la música artificial que no distinguimos la natural, cuando aquélla es una simple,  y tantas veces burda, imitación de ésta. Aislarse con los cascos o los auriculares es una forma de entretenimiento, de evasión, pero ¿de qué nos entretiene, de qué nos evade? Quizá de los demás: ponerse los auriculares es una forma de decir que no me interesa lo que tengas que contarme, que me basto a mi mismo para encontrar lo que me hace falta,...
En la certificación ambiental de edificios, uno de los capítulos que se verifica es la contaminación acústica: está bastante comprobado que los ruidos desequilibran a las personas. Quizá también otros ruidos, no sólo los externos, también los que usamos para aislarnos de los demás. La tecnología es excelente para muchas cosas, nefasta para otras. Tenemos tecnología del siglo XXI, pero me parece que algunos de nuestros valores son mucho más arcaicos. Quizá convendría que dejáramos los casos y escuchemos el ambiente que nos rodea, aunque sea urbano, pero sobre todo si es natural, porque hay muchas otras criaturas que también quieren comunicarnos algo, aunque sea sólo su presencia.

Emilio Chuvieco Salinero
Director de la Cátedra de Ética Ambiental "Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno"
DOMINGO, 10 DE JULIO DE 2016

¿Qué aporta la religión al medio ambiente?

Tal y como anunciaba en una de mis últimas entradas, esta semana hemos organizado un seminario internacional entre científicos y líderes religiosos sobre el cuidado de nuestra casa común. Los problemas ambientales son muy graves, pero seguimos viviendo como si la Tierra fuera un ente ajeno a nosotros, como si el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degración de los suelos, o la contaminación del aire y del agua afectara a un planeta lejano, sin percatarnos de los efectos, ni considerar las causas. La ciencia se orienta a estudiar esos problemas, sus causas y sus tendencias, pero no puede sola resolverlos. Decía el decano de ciencias forestales de la universidad de Yale que tras cuarenta años estudiando problemas ambientales había llegado a la conclusión que sus causas últimas eran tres: el egoísmo, la avaricia y la apatía, y que ninguno de ellos podía resolverlo la ciencia. Es necesario el recurso a otras dimensiones del ser humano que inspiren un cambio de conducta. Las religiones y tradiciones espirituales del mundo son, indiduablemente, una de esas dimeniones, una de las más potentes. Hemos de recordar que todavía actualmente un 85% de los habitantes del planeta se consideran religiosos. Las religiones nos dan visiones del mundo, de quienes somos, de cuál es nuestra relación con Dios, con otros seres humanos y con las demás criaturas; nos dan estándares morales para comportarnos de acuerdo a unos valores intangibles; son un agente extraordinario en la educación de las personas, particularmente de la gente joven. Son, en definitiva, un aliado imprescindible para promover un cambio de valores.
Esta ha sido la principal conclusión del seminario que hemos organizado en el santurario católico de Torreciudad, al que han acudido científicos y líderes religiosos de 11 países y 8 tradiciones religiosas. En medio de un diálogo cordial y fructífero, hemos debatido sobre los principios y las acciones concretas, hemos subrayado el papel de cada ámbito del conocimiento, desde el respeto mutuo entre  las distintas ramas del saber científico y las distintas tradiciones religiosas. Hay mucho que hacer, y las dificultades son muchas, pero es todavía más relevante lo que está en juego. No es sólo una cuestión de lideres políticos, de grandes corporaciones o de ONGs: es algo que nos afecta a todos, y que depende de todos. Cada uno puede hacer algo para reducir su huella ambiental, para gastar menos energía y menos recursos, para que sean más límpios y sostenibles, para reutilizarlos siempre que se pueda, para reciclarlos de la forma menos agresiva con el medio. Es un cambio de actitud, una conversión ecológica, como nos ha pedido el Papa Francisco en la encíclica Laudato si' verdadera inspiración de este seminario.
Animo a todos a leer la declaración final y adherirse a ella, a meditar en su contenido y hacer algo concreto en su vida que vaya en la dirección correcta.

Emilio Chuvieco Salinero
Director de la Cátedra de Ética Ambiental "Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno"
MARTES, 28 DE JUNIO DE 2016



jueves, 26 de mayo de 2016

Las galletas y los incendios forestales

Según la teoría del caos casi todo está relacionado con casi todo (aquello del efecto mariposa), así que cuando alguien haya visto este título pensará que voy a hacer un ejercicio de malabarismo causal para relacionar las galletas que comemos con los incendios forestales, pero las dos cosas están mucho más conectadas de lo que parece.
Este pasado verano estuve en un seminario internacional sobre las emisiones producidas por los incendios forestales en Indonesia, uno de los países más afectados y que más afectan a sus vecinos, particularlmente en periodos de inusual sequía, relacionados con el fenómeno del Niño. Este año 2015 ha sido particularmente severo, lo que supuesto una de las peores temporadas de incendios en todo el Sureste Asiático. Todavía no está bien cuantificada la superficie quemada en esos incendios, que principalmente afectan a Sumatra y Borneo, pero sí se sabe que han supuesto la emisión de masivas cantidades de gases de efecto invernadero (principalmente CO2, pero también óxidos de nitrógeno y metano) y de particulas sólidas. Los efectos sobre la población local no se conocen con precisión, pero las estadísticas de muertes causadas por enfermedades respiratorias en la región parecen cifrar las muertes prematuras de población vulnerable en decenas de miles. En la época más álgida de estos fuegos, se han llegado a contabilizar densidades de particulas en el aire 40 veces superiores al límite permitido en Europa. Se queman bosques primarios de gran valor ecológico, muchos de ellos asentados en zonas de turbera, con una gran cantidad de materia orgánica en el suelo, que contribuye todavía más a las emisiones de CO2.
Estos incendios de Indonesia son provocados. Los facilita la sequía, pero los causa la acción humana que tiene por objetivo principal eliminar el bosque nativo para dedicarlo al cultivo de palmas aceiteras (palma africana). Los más perspicaces a estas alturas empezarán a vislumbrar la conexión que les prometía al principio. El aceite de palma es uno de los productos más utilizados en repostería, porque tiene una gran cantidad de grasas saturadas, además de en aperitivos, productos de cosmética y de limpieza. Las grandes compañías que controlan el cultivo y comercialización del aceite de palma promueven la quema de bosques, algunas zonas en concesión del gobierno indonesio y otras muchas aprovechando la debilidad y corrupción de los regidores locales. Además, el proceso también afecta a la estructura social de la región, donde los pequeños agricultores acaban siendo enrolados en esas grandes plantaciones por salarios ínfimos, trastocando sus modos de vida tradicionales.
Así las cosas, decidí este verano dejar de consumir bollería que contenga aceite de palma. La cosa es más complicada de lo que parece, ya que si tenemos la curiosidad de ver los ingredientes de la bollería disponible en nuestro país, comprobaremos con horror que casi toda incluye este aceite. En mi primer análisis tuve que descartar casi todas las marcas de galletas que había consumido hasta ese momento, y quedarme con una de la marca Gullón, que utiliza aceite de girasol, y otra menos conocida de magdalenas que emplea aceite de oliva.
Esto del consumo responsable a veces resulta complicado, pero es nuestra única herramienta contra las corporaciones internacionales: sólo con la presión del consumidor cambiarán sus estrategias productivas. Negar al que obvia las cuestiones ambientales y favorecer a quien las aprecia. Es una pequeña contribución en la línea a la que nos invita el Papa Francisco en la Laudato si: "La paz interior de las personas tiene mucho que ver con el cuidado de la ecología y con el bien común, porque, auténticamente vivida, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que lleva a la profundidad de la vida" (n. 225)

Emilio Chuvieco Salinero (22/05/2016)
Ver en el blog del autor

viernes, 6 de mayo de 2016

"LAS «BOSQUESCUELAS» LLEVAN IMPLANTADAS CON ÉXITO EN EL NORTE DE EUROPA DESDE HACE MÁS DE 20 AÑOS"

En la tarde de ayer tuvimos la ocasión de escuchar a Odile Rodríguez De la Fuente, quien nos habló de las “Bosquescuelas”, un sistema educativo que la Fundación Félix Rodríguez De la Fuente ha introducido de forma homologada en nuestro país, tomando ejemplo de otros países del centro y norte de Europa, donde este modelo educativo lleva más de veinte años implantado con éxito.

La ponente comenzó su exposición remontándose a los antecedentes que sentó su padre en la forma de relacionarse con la naturaleza, partiendo del hecho de que él mismo no fue escolarizado hasta los 9 años de edad. Hasta ese momento, tuvo una educación y una infancia estrechamente vinculadas al medio natural, lo cual no le impidió sin embargo ser un estudiante talentoso posteriormente.

A continuación, explicó cómo el sistema actual –incluyendo la educación– nos mantiene escindidos de nuestro entorno, lo cual nos causa un enorme vacío y tiene mucho que ver con la crisis actual en sus diferentes dimensiones. También comentó que la fundación que dirige siempre se ha centrado mucho en el trabajo con las personas. El motivo es que, aunque opina que la conservación de especies y espacios es necesaria, la clave está en trabajar la relación que los seres humanos tienen con su medio para encontrar las verdaderas causas de los problemas ambientales y buscar así soluciones.

De ahí que el proyecto de las “Bosquescuelas” encajase perfectamente con la filosofía de la fundación. En este sentido, expresó que frente a la idea de que la mente de los niños es una “hoja en blanco” que hay que llenar con información, ella cree en el desarrollo del potencial que de forma innata existe en todos nosotros.

Indicó que este tipo de educación está avalada por multitud de estudios psicopedagógicos en los que incluso puede constatarse que los niños desarrollan sus competencias igual o más que en los modelos educativos tradicionales.

Respecto al caso concreto de la Bosquescuela de Cerceda, en la Comunidad de Madrid, explicó las características generales, las instalaciones, el horario de actividades habitual de los niños y el enfoque del trabajo de los profesores.

Aunque se dispone de un aula como centro de “reuniones”, la mayor parte de la educación se desarrolla al aire libre. Destacó el hecho de que el entorno natural provee de una diversidad de estímulos que no se encuentran en un aula, siempre cambiantes al compás de las estaciones, lo cual enriquece el desarrollo cognitivo de los niños. Éstos aprenden a trabajar con materiales que encuentran en su entorno (además de otros al uso de los que también disponen).

Sobre las técnicas pedagógicas y otras características diferenciales de este modelo, resaltó que se trabaja por mantener viva la curiosidad innata de los niños, se facilita un alto ratio profesor/alumnos (educación más personalizada), se mezclan los niveles y se mantiene una heterogeneidad de edades, además de potenciar el juego libre (mediante el sistema flow, facilitando un estado de concentración muy alto en los niños).

Para concluir, la invitada explicó que estas técnicas facilitan que los niños ganen en seguridad, creatividad, aprendan a entenderse con los otros y pactar soluciones, a argumentar mejor sus razones para actuar, a resolver problemas, etc.

Al finalizar la exposición hubo un interesante debate sobre las diferencias de este modelo educativo con los tradicionales en el que intervinieron tanto alumnos de ciencias como profesores y maestros de educación infantil y primaria.